28 febrer 2012

Carnaval

Cuando estuve en Ingolstadt —dijo—, el Ayuntamiento tenía muchos problemas con la planta de energía eléctrica, porque no producía la fuerza necesaria, hasta que eligieron una alcaldesa. Lanzó una proclama informando al pueblo de que en el despacho del Ayuntamiento, en forma totalmente gratuita, se distribuirían pequeñas dínamos; ordenaba a continuación a todos los buenos ciudadanos conectar con dichas dínamos, y en forma simultánea, conectar estas con los cables de distribución cada vez que hicieran el amor. Durante algún tiempo la ciudad estuvo brillantemente iluminada, pero poco después se pudo advertir que tanto la iluminación como el celo patriótico de los ciudadanos de Ingolstadt se había debilitado de manera considerable, esto porque no se debe mezclar la luz eléctrica con sentimientos grandes y nobles como el patriotismo.
Isak Dinesen, “Carnaval” (dins Carnaval y otros cuentos)